Para Vivir

Qué prefiere Dios: ¿feminismo o machismo?

El feminismo ocupa nuestras vidas sociales cada día más. Se introduce con astucia, suavidad y tenacidad en todas las instituciones. Con un claro sello de habilidad femenina. La fuerza nunca fue nuestro fuerte (me encanta esta redundancia), pero contamos con otras herramientas que al fin hemos entendido, son poderosas.
No pienso hablar de feminismo. Está claro que todo lo que sembramos lo recogemos, y esto es lo que han traído tantos siglos de machismo. Ahora toca sobrevivir a lo contrario, y también tendremos que pagar por ello.

Quisiera sin embargo hablar de la pareja heterosexual. Esa mezcla biológica perfecta entre un hombre y una mujer. En casa hemos tenido oportunidad, por nuestros trabajos, de acompañar a muchas parejas en crisis, dispuestos a separarse o “matarse”. Después de contemplar de cerca muchas realidades así, veo cada día más claro que hay un ingrediente “mágico” para que sobreviva cualquier pareja. Uno que es tan efectivo como poco aceptado. Es como esos típicos jarabes asquerosos de tragar pero infinitamente eficaces. A las dos horas te sientes sano.

              Hablo de la resignación. Advertí que era asqueroso.

Antes de seguir me voy a remitir al inicio de todo. Un poco antes de cuando Dani y yo comenzamos a vivir juntos. Algunos años antes de que sus padres y los míos nos criaran y establecieran patrones claros de comunicación y relacionamiento (en un caso claramente patriarcado y en el otro…matriarcado absoluto, pero no pienso contarles cuál es cuál 😀 )

Hablo del Edén. Allí no había este problema de quién manda a quién, o quién se sale con la suya en toda ocasión. Nos gusta usar ese versículo que reza: “La mujer se someterá a su marido…” como el estándar de relación que Dios pretendía. ¡Que va! Eso fue la consecuencia de errar en el blanco. El hogar que Dios creó en el principio era igualitario.

Patriarcas y Profetas en la página 42 dice:

A Eva se le habló de la tristeza y los dolores que sufriría (por pecar). Y el Señor dijo: A tu marido será tu deseo, y él se enseñoreará de ti. En la creación Dios la había hecho igual a Adán. Si hubiesen permanecido obedientes a Dios, en concordancia con su gran ley de amor, siempre hubieran estado en mutua armonía; pero el pecado había traído discordia, y ahora la unión y la armonía podían mantenerse sólo mediante la sumisión DEL UNO o DEL OTRO!.

Es gracioso. Solemos tener clara cuál es la dieta ideal. De hecho cada vez más, con esto de las modas orientales del veganismo (que como siempre nos adelanta por la derecha). Hoy en día decirnos vegetarianos suena cool y nos gusta apuntar al ideal Edénico no carnívoro. Para eso nos apuntamos casi todos.
Pero resulta curioso que para entender cómo relacionarnos correctamente en el hogar, no todos nos apuntamos a ese ideal Edénico. Nos vamos a “después del pecado” de Adán y Eva. En todo caso, eso de tener que estar sometidas al hombre fue una distorsión del plan original.
Nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI, podemos intentar volver a aquella armonía preciosa del Edén. Donde ambos son iguales en derechos y obligaciones, donde cada uno puede encontrar su lugar y en armonía conjugarlo con un otro a su lado.

Pero sí, ese ideal es infernalmente (y permíteme la ajustada comparación) difícil. Ya lo explica ese párrafo que compartí arriba. La unión y armonía después de aquel error vital, fue que uno u otro se sometiera. Se resignara, entendiera que: o crece él o crece ella ¿no pueden crecer ambos a la vez? Pues no, no en este planeta tal como lo tenemos. Sobre todo ahora que no contamos con los abuelos o tíos conviviendo en grupos. Las parejas suelen estar solas y no tienen posibilidad de hacerse cargo de los hijos como corresponde, a no ser que uno de los dos resigne parte de su carrera profesional.
Podemos buscar ejemplos claros (aunque un poco extremos):
Crece ella, la Reina de Inglaterra, él mengua, casi diríamos que desaparece.
Crece él, el presidente de cualquier país, ella se apaña como puede en su rol de consorte.
Crece ella, como profesional de éxito con un puesto acomodado en el lugar que soñó toda su vida (que implica mudar a toda la familia), por lo tanto… él se conforma con un cargo bastante alejado a su formación profesional o a sus más acariciadas aspiraciones.
Crece uno o crece el otro, o crecen los dos y poco a poco se van alejando. Dos vidas paralelas, dos entes. Y los hijos, criados por otros.

Asquerosa resignación/sumisión. Es cierto. Asquerosa y eficaz.

Pero sí, tal vez puede haber un camino del medio algo más amable, o al menos un poquito más cercano al ideal del que hablábamos. Aquel camino en el que la comunicación es absolutamente fundamental. Donde esté pautado y hablado con pelos y señales, quién crece y quién cría hijos, y luego el que crece, se encarga de cuidar al que cría para que comience poco a poco a recuperar su carrera profesional y personal.

¿Y si queremos crecer a la par y a la par criar hijos? Se puede, pero se va más lento. Ambos tienen que resignar algún que otro proyecto profesional para conciliar ambas cosas. Como digo, se puede, pero es más lento para ambos, aunque tal vez ideal. Algunas profesiones lo permiten (tal vez las independientes), otras no.

Resignarse puede no ser tan asqueroso si lo entiendes como un acto de amor y si sabes que esa resignación traerá en el futuro cosas buenas para ti también.

Pero la resignación cala más hondo. No se trata solo de quién crece profesionalmente o quién cría a los hijos. También es fundamental para las cosas más simples de la vida cotidiana en las que tal vez es más fácil intercalar el “sometimiento”: quién saca la basura, quién friega los platos, dónde se pasan las vacaciones, cómo se educa a los niños…tantas cosas. Aquí entra en juego la aceptación. Diría que es el siguiente nivel de la resignación. La aceptación es un paso más avanzado, nivel 2 en el camino de la “perfección”, aquella de la que habla la Biblia y que yo interpreto como madurez.

Ambas pistas fundamentales para vivir con otro toda la vida. Y aquí lo dejo. Como bien dice Pablo: “No pretendo haberlo alcanzado ya, pero una cosa hago…prosigo a la meta” Y os aseguro que cuando ambos ofrecen resignación y aceptación al otro, se recogen felices días en pareja y en familia. Por eso, ante la pregunta ¿Qué prefiere Dios, feminismo o machismo? Resígnate. Ninguno.

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16 Comments

  • Dámaris S.

    A menudo me abruma un poco la ola del feminismo actual y me he preguntado qué deberíamos hacer los cristianos ante ella. Esa cita, que explica tan bien la raíz del problema y también su solución temporal, la había leído pero no había reparado en el hecho de que la sumisión puede ser de un lado y del otro. En general, sólo había oído hablar de la sumisión que nos toca como mujeres. Por lo cual poder reflexionar y entender mejor esto es una bendición Maijo, nos muestra el tipo de Dios al que amamos. ¡Gracias!

    17 enero, 2019 at 11:20 pm Reply
    • schoolandhome

      Gracias por pasarte a compartir Dámaris! Entender esto se lo debo a mi marido 😀 Pero ya lo he hecho carne y eso ha hecho que lo pueda compartir por aquí de este modo. Es lindo entenderlo al fin, es un engaño de Satanás para traer aún más discordia eso de que la mujer se someta. Ha hecho que tantas se revelen en la historia. La cosa es de los dos, y lo que queda es ser un equipo, una vez uno, otra vez el otro… Aún así no es fácil, implica dejar el orgullo y el egoísmo de lado tantísimas veces…
      Un abrazo enorme profe Dámaris! 😉 🙂

      18 enero, 2019 at 2:08 am Reply
  • Abigail

    Me encanta la manera en que presentas algo que debería ser tan “obvio” pero que en realidad es tan desconocido.
    Gracias Mai!

    18 enero, 2019 at 9:54 am Reply
    • schoolandhome

      Pues sí Abi, una obviedad muy desconocida, sobre todo en nuestras filas… que te voy a contar! :S Abrazos amiga!, te quiero!!!

      18 enero, 2019 at 6:41 pm Reply
  • Asun Olivan

    Yo comparto mucho de lo que has escrito pero no todo, Maijo 🙂
    Como yo lo entiendo, el feminismo no es lo opuesto al machismo. El machismo es la soberania del hombre sobre la mujer, mientras que el feminismo es la lucha de la mujer por ser considerada igual que el hombre. No digo que hombres y mujeres seamos iguales (del mismo mode que ningun hombre es igual entre si y ninguna mujer es igual entre si… somos todos maravillosamente distintos!) pero si que deberiamos de tener los mismos derechos. El mismo salario por realizar el mismo trabajo, la tranquilidad de poder salir a la calle, vestidos como queramos, sin tener miedo de ser acosados, violados, maltratados o asesinados…. y un largo etcetera.
    Supongo que como en todos los temas, hay personas que quieran sacar las cosas de quicio o llevarlas a extremos irrazonables y absurdos pero, como yo lo entiendo, el machismo es toxico y el feminismo necesario 🙂

    18 enero, 2019 at 10:46 am Reply
    • schoolandhome

      Pues sí Asun, ese matíz que comentas hace que, de momento, yo apoye el feminismo sabes? Es la historia eterna del péndulo, muy hacia un lado o muy hacia el otro. Mientras el grito del feminismo sea para conseguir el equilibrio, habrá sido positivo. Pero sabemos como va esto, nos pasamos de la ralla, no conseguimos ese punto justo. Un profesor de una universidad pública contaba hace unas semanas en un curso de una situación súper desagradable que vivió en Rusia con un grupo de féminas en la lucha por esa igualdad…Hay varias áreas donde la lucha se encarniza, pero el problema no está en esos movimientos, el problema está dentro de nuestras casas. Cuando oímos cosas de aquí y de allí y nos posicionamos pretendiendo buscar justicia y al final nos cargamos nuestras familias. Eso, justo eso, es lo que quiere Satanás. Y es ante lo que no quisiera dormirme. Besitos preciosa!!!! Gracias por leerme y enriquecer el blog! un abrazo!

      18 enero, 2019 at 6:48 pm Reply
  • Kristel

    Me encanto entender q el plan original era la igualdad y no la sumisión. Nunca lo había visto así. Siempre tratando de entender y aceptar lo de la sumisión.

    20 enero, 2019 at 1:20 am Reply
    • schoolandhome

      Que alegría que sea útil. Ahora…el camino de la igualdad es un reto más difícil aún, yo creo, que la sumisión. Por que la igualdad de este lado del Universo, implica que ambos tengan resignar o someterse en alguna ocasión. El reto se duplica, ambos tienen que poner de su parte, y según qué trabajo es más difícil. Pero se puede, con cariño, comunicación y buscando ambos la vuelta, se pueden conseguir cosas bellas. Abrazooo y bendiciones!

      20 enero, 2019 at 4:25 pm Reply
  • Lore

    La palabra resignación tiene muy mala prensa pero como lo haz explicado empieza a tener algo de sentido . Gracias Maijo

    31 enero, 2019 at 10:07 pm Reply
    • MaijoRoth

      Gracias a ti Lore por comprender! 🙂 Abrazo grande!

      1 febrero, 2019 at 1:25 am Reply
  • Gisela

    Muy buena reflexión!

    3 febrero, 2019 at 8:08 pm Reply
    • MaijoRoth

      Hooola Gise! 🙂 Gracias por pasarte por aquí. Un abrazo grande!!!

      5 febrero, 2019 at 2:43 pm Reply
  • Gaby

    No sé, ni encontré tu página pero me lleno el corazón leert esto. Estudie teología por un tiempo y me tuve que mudar y dejar mi carrera. Siempre me gusto leer acerca de esto. Aunque a veces me sentía rara estudiando teología entre muchos hombres, siempre supe que Dios tiene un plan para todos. Su ideal era el que creo y el que se mantenía antes del pecado. Gracias por esas palabras. Muchas bendiciones

    22 marzo, 2019 at 10:04 am Reply
    • MaijoRoth

      Hola Gaby, me alegran muchísimo tus palabras. Sigue recorriendo ese interés espiritual tan lindo, seguro encuentras una forma preciosa de ofrecerlo a este mundo, donde el interés espiritual se apaga poco a poco.
      Un abrazo enorme!

      27 marzo, 2019 at 8:24 pm Reply
  • ANGÉLICA GARCÍA

    Excelente!! Me encanta la claridad con la que escribís!!! Comparto la idea! Gracias!

    12 abril, 2019 at 6:29 pm Reply
    • MaijoRoth

      ¡Muchísimas gracias! ¡Adelante! A compartir, para eso están 😉 ¡un abrazo!

      26 abril, 2019 at 3:25 pm Reply

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